Javier Milei profundizó su ataque a la libertad de expresión mediante discursos violentos y estigmatizantes hacia la prensa. Con insultos de alcance colectivo, denuncias por calumnias e injurias y ciberacoso sistemático, el presidente y su gobierno trabajan por el silencio que hace a una sociedad desinformada. Y para lograrla también recurren a la represión, como sucede en la zona del Congreso cada miércoles, con el saldo de muchos heridos, uno de extrema gravedad, el fotógrafo Pablo Grillo. En los últimos días, Milei golpeó con otro recorte autoritario hacia la libertad de expresión y cerró la sala de prensa en Casa Rosada, un hecho inédito en la historia de la sede de Gobierno.
Reforma Laboral: Se derogó el Estatuto del Periodista Profesional, vulnerando nuestros derechos como trabajadores y condicionando la libertad de expresión.
Censura en la ciudad y la región: Lxs trabajadores de prensa de muchos medios recibieron presiones sobre qué publicar, cuándo y dónde por parte del poder político. Varios periodistas fueron agredidxs durante las coberturas por la falta de intervención de las fuerzas policiales o por su propia acción directa.
Reforma Constitucional - Artículo 11- Sobre principios y derechos relacionados con la libertad de pensamiento y expresión: No se lograron mejorar aspectos fundamentales vinculados con la libertad de expresión y el derecho a la información. El texto de la Constitución actual no se atrevió a nombrar siquiera la existencia de monopolios u oligopolios de la información. La redacción final dejó enunciados incompletos, desequilibrados y atrasados que ignoraron los preceptos internacionales de los derechos humanos en esta materia.
Más presiones, más agresiones, menos libertad de expresión