La votación afirmativa de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, incluida la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, resultó uno de los hechos más lamentables producidos por el Congreso nacional. Ese resultado, que habilita la sanción definitiva de la ley mal llamada de modernización, fue un ataque directo a los derechos de todas y todos los trabajadores, que no será olvidado.
Lo que dejó también esa sesión fue el acompañamiento de diputadas y diputados que defendieron con argumentos y convicción el rechazo al proyecto esclavista del gobierno nacional. Que explicaron por qué derogar nuestro estatuto era, entre otras cosas, afectar la libertad de expresión y el derecho a la comunicación de toda la sociedad.
Nuestro profundo reconocimiento a los miles de compañeros y compañeras que firmaron la solicitada en defensa del Estatuto; delegadas y delegados que militaron sin respiro en asambleas, en las calles, en reuniones con legisladores, entre tantas acciones. Y rescatamos el trabajo en unidad con los sindicatos de todo el país. Nada fue en vano. Nuestro estatuto del periodista profesional, junto al estatuto del empleado administrativo de empresas periodísticas, sigue siendo la bandera de todo el universo de prensa y por el que seguiremos dando pelea en todos los ámbitos que correspondan.
Foto: Federico López Claro